DE CUMBIAS Y GORRITAS. APROPIACIONES E IMAGINARIOS DE LA INDUMENTARIA DEPORTIVA.

DE CUMBIAS Y GORRITAS. APROPIACIONES E IMAGINARIOS DE LA INDUMENTARIA DEPORTIVA.

Dafne Roussos, Rosana Leonardi

Resumen:

Poner en discusión los relatos históricos en torno a lo suburbano implica repensar mecanismos  y miradas desde supuestas centralidades. En el universo de la indumentaria, el vestir cobra maneras múltiples que saltan por encima de la moda, la recrean y amplifican. Los fenómenos de apropiación devienen en identitarios más allá de las propuestas iniciales de diseño.

En este trabajo nos proponemos analizar los devenires de la utilización de las gorras deportivas en los sectores sociales por fuera de las elites legitimadoras del vestir.

En consonancia con el nacimiento de la cumbia villera, las gorras de la marca Adidas primero y Nike un poco posteriormente, proponen un modelo de identificación propia de los sectores juveniles de las clases bajas, tanto de la villa de emergencia, los barrios marginales de CABA, así como como del segundo y tercer cordón del Gran Buenos Aires. Ambos fenómenos englobados en las situaciones de crisis social que se originaron en las políticas económicas que se aplicaron en los 90 en nuestro país.

La cumbia villera como grito de rebelión hacia finales de la década del 90 propone a partir de letras sin metáforas reflejar la problemática de violencia social instalada en los sectores marginales de los barrios, villas de emergencia y en el conurbano bonaerense. A poco de desarrollarse este fenómeno, dos disqueras  especializadas en la música tropical  ven en esta nueva propuesta la posibilidad de un  mercado emergente. Como producto de esta actividad se cristaliza una estereotipia vestimentaria que incluye a las gorras deportivas. Estas se convierten en un elemento simbólico de contraposición a las fuerzas de la ley. A la policía se la identifica con la gorra y a los “pibes” con la gorrita.

La identificación de los “pibes” no sólo se relaciona con estos nuevos ídolos de la cumbia sino también con los héroes deportivos que como Maradona hacían uso del mismo accesorio. Maradona era percibido como un pibe más, al igual que los músicos de la cumbia villera. Una simple gorra de marca deviene de esta forma en modelo que da a entender reglas propias e identitarias.

 

  1. Las gorras deportivas: un poco de historia

A lo largo de la historia de la indumentaria los distintos grupos humanos cubrieron sus cabezas con elementos diversos como forma de honrar a los dioses y como emblema de poder. En el mundo contemporáneo los sombreros ocuparon hasta entrado el siglo XX un papel fundamental en la retórica del vestir. En ese contexto las gorras desde finales del siglo XIX eran propias de los sectores bajos de la sociedad. Basta ver las ya clásicas fotografías de las salidas de los obreros de las fábricas, en las cuales casi todos usaban gorras para cubrir sus cabezas.

En la actualidad la marca New Era se considera a sí misma como la precursora de gorras relacionadas al deporte. Su creador Ehrhardt Koch comenzó a fabricar en Buffalo en la década del 20, gorras del llamado estilo Gatspy muy de moda en los Estados Unidos en dicha década. A partir del 30 comenzó a fabricar gorras de beisbol y sobre la década del 50 sus herederos inventaron la  59Fiftys (1954).La Gorra Plana original era formada por una visera delantera para taparse los ojos del sol y en la parte de atrás una cinta para ajustarla.

Según el blog “gorras planas” fue a principio de los años 80  cuando casi todos los equipos de la NBA, NHL, NFL, MLB y Nascar tenían su propia marca de gorra plana. Y sobre la década del 90 estos elementos mayormente de uso masculino pasaron a ser de uso cotidiano en las grandes ciudades bajo el nombre de estilo Snapback, que sustituyó al nombre gorra plana.

1.1 Tipos de gorras

Desde el punto de vista técnico, las gorras están conformadas por paneles. Se entiende por paneles, la cantidad de piezas en las que está dividida una gorra. Estas pueden ser de 5, 6 y 7 paneles. Dentro de las distintas posibilidades formales de gorras, como mencionamos más arriba las Snapback son las más comunes. Son las de talle único con una tira de plástico atrás para ajustarla. Las hay de 5 y 6 paneles. Una variante de estas son las Strapback cuya tira de ajuste es de cuero, tela o cierre con una hebilla.

Las denominadas Trucker llevan la parte de adelante acolchada y el panel trasero es de plástico en forma de rejilla. Finamente, se encuentran  las Fitted que no tienen cierre y son de talle único y las Unstructured, más blandas que se adaptan a la forma de la cabeza.

 

  1. La apropiación de las gorras deportivas:

2.1 Los ídolos deportivos:

En el ámbito local los primeros en hacer uso de las gorras deportivas fueros los jugadores de fútbol. Más allá de las prácticas deportivas hacían uso de las mismas en casi todos los espacios de su vida cotidiana. A menudo estas figuras populares, de origen humilde,  se transformaban y se siguen transformando en el paradigma del ascenso social. Tal vez el caso más emblemático de las décadas del 80 y 90 fue Diego Armando Maradona. Hasta el día de hoy se siguen comercializando en los portales de venta por internet objetos y más específicamente gorras con su firma. Él fue un pibe de barrio que por su gran talento trascendió las fronteras hasta de la propia Argentina. A escala menor la mayoría de los jugadores de fútbol de estas décadas comenzaron a distinguirse por el uso de dichas gorras deportivas junto a la indumentaria casual que caracteriza hasta el día de hoy a este grupo.

La gorra de marca, las zapatillas de marca, la ropa deportiva y casual de marca configuraron un indumento que se volvió arquetípico. La lectura en conjunto proponía el símbolo no sólo del salto económico sino también de ciertos rasgos identitarios. Este  atuendo discute las pautas del “buen vestir” de los sectores acomodados de la sociedad argentina. Los jugadores de futbol se convierten de esta forma en los representantes visibles de un sector social que logró permear las trabas económicas de los sectores bajos, pero mantiene algunos rasgos que los sigue comunicando con dicho sector de origen.

2.2 La cumbia vs. el hip hop

Dentro del mundillo hip hop de Estados Unidos,  las gorras planas sirvieron para identificar la procedencia geográfica de los grupos ya que cada uno portaba la gorra del equipo de footbol americano o de beisbol de la ciudad de residencia. Ante esta situación las marcas deportivas, tales como Adidas y Nike,  sacaron sus propias versiones y modelos.

En nuestro país es en los 90 cuando se popularizan las señales de cable, entre ellas MTV, que da una rápida difusión a la música y estética del Hip hop y el Rap, ambos ligados también a la rebelión y a la protesta en contra de la opresión en EEUU de los afroamericanos.

Tanto las letras del hip hop, como las de la cumbia villera remiten a sectores pauperizados y marginalizados a partir de la implementación de las políticas neoliberales. Si bien las partituras musicales son muy simples las letras contestarias reflejan el sentir de estas poblaciones. En el caso de la cumbia villera, a menudo, las letras incitan al crimen como forma de acceso a bienes diversos.

Leandro Allochis (2014), trabaja con fotografías  de tapas de grabaciones discográficas  para comparar el atuendo y la pose de algunos grupos de hip hop americano con grupos de la llamada cumbia villera. En este sentido aclara Allochis:

“Si bien los orígenes del Hip Hop se remontan a la década de 1960, su imagen y sobre todo su música se volverá popular y trascenderá las fronteras del país a partir de 1980, donde los seguidores de esta corriente musical producirán un estilo estético particular, especialmente en la indumentaria masculina, con un evidente interés por la demostración de poder y opulencia, mediante el uso de joyería y prendas maximizadas de marcas reconocidas.” (Allochis, 2014:25)

En la interpelación de estas imágenes encuentra un alto parecido formal con lo cual se pregunta si las transposiciones  gestuales e indumentarias devienen también simbólicas. Para el autor, en ambos casos, la ostentación y el gusto por las marcas refuerza el sentido simbólico de superioridad, de éxito económico de aquel que salió de la marginalidad.

“Las similitudes de los contextos de producción y recepción, en relación a su situación periférica y su necesidad de reconocimiento, han permitido a la cultura de la Cumbia Villera, apropiarse de las soluciones estético-simbólicas que el Hip Hop construyera a partir de un repertorio indumentario practicado como signo de poder y reivindicación social y económica”.(Allochis, 2014:33)

Para Alejandra Cragnolini, en cambio, la cumbia villera es una respuesta a la exclusión social que se manifiesta a partir de diversos imaginarios relacionados con la violencia cuasi delictiva. Y como tal  se convirtió en una trama compleja que desde lo simbólico construyó también una estética.

Dice Cragnolini: “La música entonces se torna ‘objeto’ que completa la imagen del sujeto ‘ideal’” (Cragnolini, 2006:2)

En el panorama que traza esta autora contempla la actividad de la industria musical que capitalizó este fenómeno de descontento social y rápidamente lo transformó en marca estética. Conducta propia del capitalismo avanzado que deglute y estetiza ciertos fenómenos inicialmente disruptivos. A propósito de esto dice:

Construye una imagen de producto y una estética muchas veces en relación a demandas grupales y sociales vinculadas al ámbito del deseo, a imaginarios imperantes de época, y, en muchas ocasiones, a síntomas sociales (exclusión, falta de proyectos personales), contribuyendo a nivel simbólico a la constitución de representaciones ancladas en el síntoma, conformando ideales de identificación circunscriptos al mismo” (Cragnolini, 2006:2)

Dentro de la conformación de dicha estética la indumentaria juega un importante rol: ropa deportiva, jeans amplios, zapatillas de marca (preferentemente Nike) y gorra con visera.

2.3 Del hip Hop a la resemantización de la industria de la moda: BAPE por Nigo

Dentro de las repercusiones internacionales de la vestimenta identificada como propia de los grupos de hip hop americanos (USA), se encuentra un caso emblemético. Este es el del diseñador japonés Nigo,  cuya marca marca BAPE[1] (A Bathing Ape)  fue creada en 1993. Nigo (1970) es un diseñador de moda, DJ, baterista y productor japonés que se apropia de la imágenes subalternas del hip hop y lo transforma en moda a partir de la creación de su propia marca comercial. El acceso a esta ropa es bastante restringido: a través de internet, en la tienda de la  marca en Japón, un local único en el Reino Unido y desde 2005 llegó a Estados Unidos pero sin un local propio. En el inicio de la marca trabajaba con los pantalones anchos, las remeras holgadas y las gorras planas típicas del hip hop americano. Aún hoy la línea conserva las características de la llamada “ropa callejera”.

2.4 Los pibes y la gorrita

En el caso de los jóvenes la  indumentaria y  la música son las dos formas simbólicas que operan en el imaginario colectivo. Como investigadoras en historia de la indumentaria nos es siempre más fácil vincularnos con el pasado menos reciente, pero el comentario de un convicto en un taller de arte carcelario que afirmaba “El conjunto de Nike es lo que te permite alojarte”, hablando específicamente del momento en el que consiguió “la gorra” nos permitió entrever una temática rica en significaciones y cargada de significado social.

La gorra asociada a la música  y al deporte ayudan a crear el mito del héroe popular, que tiene un ascenso después de haber vivido el o los infiernos, como se ve en el documental La furiosa fuerza de las rimas[2].La protesta globalizada, que muestra el film a través del ritmo y las letras descarnadas del rap, hip hop o la cumbia villera, permite observar que  la gorra es siempre parte de la estética.

En el ámbito de los sectores menos aventajados de nuestro país, el accesorio en cuestión, deviene en estrategia de visibilización. La pertenencia a un barrio, a un grupo social o bien a un grupo humano que quedó fuera de las nuevas reglas del mercado. El acceso desigual a los bienes de consumo, propia de las lógicas económicas desde finales del siglo XX,  genera frustración. Frente a la lógica neoliberal de la construcción de ciudadanía a través del consumo, la gorrita parafraseando a  Rossana Reguillo, permite transformar el estigma en emblema. (Reguillo, 2000)

 

2.5 Apropiaciones simbólicas, cómo leemos una gorrita?

Así como en Japón se encuentra la marca BAPE, en nuestro país distintos diseñadores independientes, ya en pleno siglo XXI, toman el hito de la gorra y lo llevan a la pasarela para marcar la informalidad y el target de la prenda que están presentando. El hecho inicialmente representativo del segmento de jóvenes de sectores bajos y asociado a la marginalidad y el crimen  es estetizado desde el diseño y pasa a formar parte del vestuario de los jóvenes de sectores acomodados que quieren verse descontracturados.

A pesar de esto socialmente la decodificación de la gorra en los “cuerpos pobres” (Reguillo, 2000:79) sigue asociada en el imaginario, de los sectores sociales medios y altos, a la marginalidad y a la delincuencia.

Para los pibes, la gorra de marca te da poder, te ubica en el entorno, te visibiliza frente a las exigencias de control y sumisión del resto de la sociedad en general y de las fuerzas de seguridad en particular. Frente a la gorra la respuesta es la gorrita.  Paradójicamente las marcas explotan comercialmente este sentimiento para aumentar las ventas. Tener es pertenecer dentro del último capitalismo.

Dentro del esquema propio de las indumentarias reglamentadas el ser y el parecer son partes inescindibles del vivir en sociedad. Así como Alberdi en el periódico La Moda, en 1837 se preocupaba por la vestimenta del ciudadano ideal, las marcas de moda hoy instalan la imagen del consumidor ideal. Reeditando la idea del ser y el parecer los cuerpos pobres y los cuerpos cool se hermanan por el uso de la gorra. A caballo de las diatribas publicitarias la gorra sigue vigente como grito de diferenciación adolescente frente a un mundo sin grandes oportunidades.

 

  1. Algunas palabras finales

Desde sus orígenes el hombre busca cubrirse la cabeza por razones religiosas, rituales simbólicas o de pertenencia social. Las gorritas inquietan porque ocultan los ojos, y hacen caer en el anonimato a quienes las usan, Uniforman, ya sea a fuerzas de seguridad o grupos que se forman en la marginalidad, les dan identidad y los “protegen” de los otros, en la calle, en la cárcel o en un recital multitudinario.

Las reapropiaciones de indumentarias y accesorios suelen ser gestos distintivos  de diversos momentos sociales, políticos y económicos de una sociedad enmarcada en encrucijadas vitales. En nuestro medio un elemento claramente foráneo como la gorra deportiva se cargó de sentidos y nos permite leer las variables sociales de los movimientos económicos y de los imaginarios que atraviesan los cuerpos jóvenes. La gorrita cobija al desposeído, protege del otro, da temor al que no pertenece a ese ghetto, la gorrita es mucho más que un accesorio.

 

  1. Referencias bibliográficas:

Allochis Leandro (2014). “De New York a Buenos Aires y del Hip Hop a la Cumbia Villera El protagonismo de la imagen en los procesos de transculturación”, en Cuaderno 48  del   Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, pp 23-35.

Cragnolini Alejandra (2001). “Articulaciones entre violencia social, significante sonoro y subjetividad: la cumbia villera en Buenos Aires”, en Revista Transcultural de Música N° 10.

Croci Paula y Vitale Alejandra (comp) (2011). Los cuerpos dóciles. Hacia un tratado sobre la moda. Buenos Aires, La marca.

Jones Terry & Rushton Susie (2006). Moda Hoy. Colonia, Taschen.

Lehnert Gertrud (2000). Historia de la moda del siglo XX. Colonia, Konemann.

Leonardi Rosana, Vaisman Sara (comp) (2012). Indumentaria y cultura. Buenos Aires, siglo XX. Buenos Aires, Nobuko.

Reguillo Cruz Rossana (2000). Emergencia de culturas juveniles. Estrategias del desencanto. Buenos Aires, Norma.

Saulquin Susana (2000). La moda, después. Buenos Aires, Instituto de Sociología de la Moda.

 

Recursos web:

www.furiousrhymes.com

https://gorrasplanas24.com

 

[1] https://bape.com/index/

[2]The furious forces of rhynes, documental, 2010. Dirección y guión Joshua Atesh Litle. Viajando a través de 4 continentes y 6 paises es una mirada fascinante al hip hop como fenómeno musical transnacional de protesta. En el transcurso del viaje el observador encuentra personajes tan diversos como Bronx B Boys, judíos israelíes (palestinos) arabes franceses marginalizados, alemanes del Este skinheads punks y feministas del oeste de africa todos los que comparten un lenguaje musical en común. Originario de los ghettos de Nueva York el Rap encontró adherentes en cada país en el mundo. Se identifican con la opresión a los negros en EEUU.

 

23 noviembre, 2017